BODA EN TEPOTZOTLÁN | MARIAN & cHRIS

«No existen las coincidencias ni las casualidades»

He tenido muy presente esa frase los últimos meses y viendo estas fotos no dejo de pensar en ello. Conocí a Marian en la universidad y tuve la fortuna de conocer y convivir con su familia hace unos años atrás cuando fui el fotógrafo en la boda de Sandy (su hermana); aquella noche, al despedirme de Chris (su novio en ese entonces), me dijo que yo sería el fotógrafo de su boda. Está de más contar la emoción que sentí cuando me enteré de su compromiso y no por el hecho de «cobrar» esa especie de promesa hecha por él, sino que durante años fui testigo, a la distancia, de su relación, de algunos proyectos que emprendieron juntos y estar aquella tarde de agosto con ellos fue mágico para mí.

Su boda representó muchas cosas para el yo de ese entonces; volví a trabajar con mi mejor amigo, vi muchas caras conocidas, se escucharon boleros, pausé la dieta caribeña por tacos al pastor y me sentí en un lugar seguro otra vez.

 

«No solo es apretar un botón, ni acomodar tus luces para que todo se vea espectacular; bendita fotografía que captura, transporta y cómo hace llorar». Escribí esta frase semanas después; recién estaba pasando por una pérdida y hacer estas fotos me hicieron recordar por qué decidí dedicarme a esto; por las historias detrás de cada disparo, por las risas, los abrazos y cada pequeño detalle que me hacen seguir creyendo en esto.

Para Marian y Chris mi agradecimiento eterno por dejarme ser parte de su historia, tan eterno como su amor.